Spanish translation of Cornell speech on ‘anti-GMO conspiracy theories’

[Note: this is a rough translation, so may not be word-perfect. Thanks to Rafael for the editing.]

Me parece que la controversia sobre los organismos genéticamente
modificados (GMO por sus siglas en inglés) representa uno de los
peores fracasos de comunicación científicas del pasado medio siglo.
Millones, posiblemente, miles de millones de personas han llegado a
creer que lo que es esencialmente una teoría de la conspiración, que
genera temor y confusión acerca de toda una serie de tecnologías a
una escala global sin precedentes.

Esto tiene una gran importancia ya que estas tecnologías – en
particular, los diversos usos de la biología molecular para mejorar el
potencial de criar plantas – son claramente algunas de nuestras
herramientas más importantes para mejorar nuestra seguridad
alimentaria y cambios ambientales futuros.

Yo soy historiador, y la historia seguramente nos ofrece numerosos
ejemplos, incluyendo, la cacería de brujas y la eugenesia, de cómo la
ignorancia de público y la superstición se riega sobre un tema
específico, políticas públicas irracional son la consecuencia
inevitable, y se le hace un gran daño al bienestar humano como
resultado.

Esto es lo que ha ocurrido con la histeria sobre los alimentos
transgénicos en Europa, África y otras partes del mundo. Permitir que
los activistas anti-GOM dicten la formulación de políticas sobre
biotecnología es como poner los homeópatas a cargo de los servicios de
salud, o pedir a los miembros del movimientos antivacunas a tomar la
iniciativa en la erradicación de la polio.

Creo que ha llegado el momento de que todas aquellos comprometidos con
la primacía del método científico y en basar la formulación de
políticas en evidencia, de rechazar decididamente las teorías de
conspiración anti-GOM y trabajar juntos para comenzar a reparar el
daño que ha causado este movimiento durante los pasados 15 años.

En una nota personal, permítanme explicar por qué estoy aquí diciendo
esto. Créanme, yo preferiría vivir una vida más tranquila. Sin
embargo, tras pedir disculpa por mi activismo pasado contra los GOM,
en mi discurso de Oxford en enero, he sido víctima de una campaña
coordinada de intimidación y odio, sobre todo a través del Internet.

Aun cuando estaba en la escuela primaria, no me rendía ante los
“bullies”, y estoy aún menos dispuestos a hacerlo ahora, a la madura
edad de 40 años. Por otra parte, he sido alentado por ‘email’ y otros
tipos de apoyo de científicos de renombre mundial, expertos en este
tema, todos diciendo básicamente lo mismo: “¿Tú te crees que tienes
‘hatemail’? Bienvenido a mi mundo “.

Creo que estos científicos son los héroes anónimos en esta saga.
Continuaron con su importante labor y lucharon año tras año contra la
creciente ola de desinformación, mientras que las personas como yo los
menospreciamos y aprovechavamos cualquier oportunidad par socavar su
trabajo. No voy a mencionar nombres, pero ellos saben quiénes son.
Algunos de ellos están aquí hoy, y me gustaría darles mi más profundo
agradecimiento.

Así que para mí también existe también una dimensión moral en esto. El
hecho de que yo ayudé a promover una histeria sin fundamento durante
las primeras etapas del movimiento contra los transgénicos a mediados
de los 1990s es la razón por la cual ahora me siento obligado a hablar
en contra de ellos. Tengo una responsabilidad personal para ayudar a
desmentir estos mitos porque inicialmente fui cómplice en promoverlos.

Mi activismo, que en aquel momento califique equivocadamente como
“ambientalista”, ha hecho un daño real al mundo. Por lo tanto, para
mí, pedir disculpas, fue sólo el primer paso. Ahora estoy convencido
de que muchas personas han muerto innecesariamente debido a errores
que cometimos los movimientos ambientalistas promoviendo el temor
anti-GMO. Con esto en nuestra conciencia, pedir perdón y seguir como
si nada no es suficiente. Alguna restitución es necesaria.

Después de una década y media de la investigaciones científica y de
campo, creo que ahora podemos decir, con mucha confianza, que los
principios fundamentales del caso contra los transgénicos no sólo eran
factualmente incorrectos, sino, en grandes partes, el opuesto de la
verdad .

Por eso uso el término “teoría de la conspiración”. Las ideas
populistas sobre conspiraciones no surgen de manera espontánea en un
vacío político e histórico. Surgen cuando narrativas ideológicas
poderosas se encuentran con grandes eventos mundiales, eventos raros
en los cuales hasta un pequeño número de activistas dedicados puede
crear un cambio duradero en la conciencia pública.

En la década de 1960 las teorías de conspiración sobre el asesinato de
Kennedy reflejan la profunda sensación de que existían personajes
fantasmáticos en las altas esferas de la CIA y del gobierno
estadounidense subvirtiendo la democracia y luchando en la Guerra Fría
usando medios astutos y mortales. Más recientemente, las teorías de
conspiración sobre 9-11 reflejan el odio que muchos en la izquierda
política tenía por la Administración de George W. Bush.

El éxito de las teorías conspirativas pueden hacer daño real. En
Nigeria un brote de toerias de conspiración musulmanas sobrea la
campaña de vacunación contra la polio dio lugar a un nuevo brote de
polio, que luego se extendió a otros 20 países en un momento en que la
enfermedad estuvo a punto de ser erradicada por completo.

En Sudáfrica, durante la presidencia de Thabo Mbeki el mito
negacionista del VIH / SIDA se convirtió en política oficial del
gobierno, al igual que el mito negacionista anti-GMO es la política
oficial de la Unión Europea en la actualidad. El resultado en
Sudáfrica fue que cientos de miles de personas se les negó
tratamientos antirretrovirales que pudieron salvar sus vidas y
murieron innecesariamente.

Sin duda la campaña anti-GMO también ha dado lugar a muertes
innecesarias. El mejor ejemplo documentado, que se presenta en detalle
por Robert Paarlberg en su libro ‘Starved for Science ‘, se dio cuando
el gobierno de Zambia se negó a dejar su población hambrienta comer
maíz transgénico importado durante una gran escasez de comida en 2002.

Miles de personas murieron debido a que el Presidente de Zambia creyó
las mentiras de los grupos ecologistas occidentales que el maíz
modificado genéticamente, proporcionada por el Programa Mundial de
Alimentos, de alguna manera era venenoso. Todavía espero alguna
disculpa por parte de los grupos occidentales responsables por su
participación en esta atrocidad humanitaria.

“Friends of the Earth” fue uno de los responsables, y tengan en cuenta
que no sólo hace falta una disculpa, pero “Friends of the Earth” sigue
promoviendo activamente la negación del GMO en la UE y una nueva
campaña llamada Stop the Crop. Echa un vistazo a su vídeo de Youtube
para ver cómo no han aprendido nada en diez años.

Otro ejemplo bien conocido es el del arroz dorado, modificado
genéticamente para contener altos niveles de beta caroteno con el
propósito de compensar la deficiencia de vitamina A, que mata a
cientos de miles de niños en todo el mundo y deja ciegos a muchos más
cada año. Un estudio sobre el potencial del arroz dorado en la India
encontró que el agobio de la deficiencia de vitamina A podría
reducirse en un 60%, y podría salvar 1,400,000 años de vida
saludables.

Aquí las acciones de Greenpeace, impidiendo el uso de arroz dorado
para combatir las deficiencias de micronutrientes en los niños, son
moralmente y, de hecho, prácticamente equivalente a de los mullahs
nigerianos que predicaban en contra de la vacuna contra el polio -
porque estaban deteniendo una tecnología con el potencial de salvar
vidas sólo para halagar su propio fanatismo .

Creo que esta campaña es vergonzosa y ha desacreditado todo el
movimiento ambientalista, con consecuencias negativas para el trabajo
muy beneficioso que muchos ambientalistas hacen. Por lo tanto, la
campaña de Greenpeace contra del arroz dorado enriquecido con vitamina
A debe ser cancelada, y hago un llamado a todos los interesados en la
salud de los niños a ejercer presión contra Greenpeace y exigir que
esto ocurra inmediatamente y sin demora.

La campaña anti-GMO ni siquiera tiene coherencia intelectual. Si realmente
crees que los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas son un
plan malvado tramado por Monsanto para lograr un dominio absoluto
sobre el suministro de alimentos del mundo, ¿por qué se oponen también
a todas las demás aplicaciones que no son patentados y de código
abierto de la biotecnología, que nada tienen que ver con Monsanto, al
parecer, sin excepción? Esto es como estar en contra de todo el
software informático, porque se opone a la posición dominante de
Microsoft Office.

Si razonamos lógicamente, sólo tiene sentido evaluar cada caso
individualmente para decidir cómo mejor aplicar una tecnología
específica. Así que si usted piensa que el maíz Bt es malo para los
agricultores estadounidenses, a pesar de toda la evidencia de lo
contrario, no debe necesariamente favorecer que se prohíba la papaya
resistente a los virus, u oponerse a una papa resistente a plagas en
Irlanda.

Esto es importante, hoy más que nunca, porque estamos entrando en una
era amenazada por una creciente escasez ecológica. El planeta está
comenzando a moverse fuera de la rango de temperaturas estables que
hemos disfrutado desde hace 10.000 años, y hacía una época de
inestabilidad y cambios rápidos.

Dentro de un año, las concentraciones globales de CO2 superarán el
límite crucial de 400 partes por millón, marcando un cambio en la
química atmosférica, que no tiene precedentes por los últimos 3
millones de años.

Además, ahora estamos en un camino de emisiones globales que nos pone
en camino de un calentamiento de 4-5 grados Celsius para el año 2100,
una transformación que va a dejar este planeta apenas reconocible y
considerablemente más hostil para la vida humana y otras especies.

Pero ¿qué pasa con todos aquellos que dicen que el calentamiento
global es un engaño, producto de miles de científicos conspirando con
los gobiernos y las Naciones Unidas para falsificar los datos de
temperatura y marcar el comienzo de una nueva era del socialismo
mundial?

Bueno, he pasado más de una década discutiendo con que no creen en el
calentamiento global, y siempre termino con el mismo argumento
poderoso: si la gran mayoría de los expertos dicen que algo es verdad,
entonces cualquier persona no experta prudente debe asumir que
probablemente tienen razón.

Para aclarar este punto, aquí está la posición de consenso de la
Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS por sus
siglas en inglés) sobre el cambio climático:

“La evidencia científica es clara: el cambio climático global causado
por las actividades humanas está ocurriendo ahora, y es una amenaza
creciente para la sociedad. La acumulación de datos de todo el mundo
revelan una amplia gama de efectos: los glaciares derritiéndose
rápidamente, la desestabilización de las principales capas de hielo,
el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, el aumento del nivel
del mar, cambios en la distribución de las especies, y más. El ritmo
del cambio y la evidencia de daño ha aumentado notablemente en los
últimos cinco años. El momento para controlar las emisiones de gases
de efecto invernadero es ahora “.

Oh, pero esperen – la AAAS también ha lanzado otro comunicado del
consenso cientifico sobre otra área que nos preocupa hoy:

“La ciencia es muy clara: el mejoramiento de cultivos por las técnicas
moleculares modernas de la biotecnología es segura … La Organización
Mundial de la Salud, la Asociación Médica Americana, la Academia
Nacional de Ciencias de EE.UU., la ‘Royal Society’ británica, y toda
otra organización respetada que ha examinado la evidencia ha llegado a
la misma conclusión: el consumo de alimentos que contengan
ingredientes derivados de cultivos transgénicos no es más riesgoso que
el consumo de los mismos alimentos que contienen ingredientes de
plantas de cultivo modificadas por técnicas convencionales de
mejoramiento de plantas “.

Por lo tanto, mi sugerencia es que hoy una posición de línea de base
sensata para los ambientalistas, y de hecho todo el mundo, es aceptar
el consenso cientifico en estas dos áreas. En su lugar, usted tiene el
espectáculo poco edificante de los llamados grupos ambientales, como
el ‘Union of Concerned Scientists’ (UCS) valientemente defendiendo el
consenso científico en el ámbito del cambio climático, mientras que
tan decididamente socavan el área de la biotecnología.

Es revelador que la UCS utiliza exactamente las mismas técnicas que
los escépticos del cambio climático en su campaña duradera y
sorprendentemente poco científica contra los transgénicos: emite
informes impresionantes basados en publicaciones estratégicamente
escogidas y sólo hacen referencia a sus aliados ideológicos en una
especie de circuito cerrado epistemológico, empujando la perspectiva
de una pequeña minoría de pseudo-expertos cuidadosamente escogidos, y
trata de capturar y controlar la agenda de política pública para hacer
cumplir sus prejuicios de larga data.

Muchos de los negacionistas más influyentes como los de la UCS suenan
como expertos, de hecho incluso pueden ser expertos. Richard Dawkins
cuenta la historia de un profesor de geología, que dio una conferencia
y publicó trabajos sobre la estratigrafía de rocas con cien millones
de años de antigüedad y, al mismo tiempo de ser una “tierra joven”
creacionista que realmente creía que el mundo era sólo 6.000 años. Su
convicción religiosa pre-existente simplemente dominó su formación
científica basada en la evidencia.

Un ejemplo aún más sorprendente es Peter Duesberg, la luz principal en
el movimiento negacionista del SIDA, que es profesor de biología
celular en la Universidad de California en Berkeley.

Muchos activistas contra las vacunas, al igual que Andrew Wakefield,
comenzaron como profesionales médicos cualificados. Es por esto que el
consenso científico es importante- es la última línea de defensa que
tenemos contra las impresionantes credenciales y el lenguaje que
parece científico de los que son realmente lunáticos marginales.

Hablando de lunáticos, alguien que afirma credenciales científicos es
Vandana Shiva, probablemente la más prominente activista india
anti-biotecnología, que por cierto atrae audiencias mucho más grandes
que ésta a sus encendidos discursos sobre los males de Monsanto y
todas las cosas nuevas en la agricultura . Shiva tuiteó después de mi
discurso de Oxford que yo decir que los agricultores deberían tener la
libertad de utilizar los cultivos transgénicos fue como darle a los
violadores sexuales la libertad de violar.

Eso es obsceno y ofensivo, pero en realidad no lo peor que ha dicho.
Les voy a dar mi cita favorito de todos los tiempos de Vandana Shiva,
relacionada a la llamada tecnología ‘Terminator’, en la que se lanza
constantes ataques nunca reconociendo el hecho relevante de que nunca
llegó a desarrollarse.

“El peligro de que el Terminator’ se puede diseminar a los cultivos
alimentarios que lo rodean en el medio ambiente natural es grave. La
propagación gradual de la esterilidad en las plantas de siembra
resultaría en una catástrofe global que podría llegar a acabar con las
formas de vida superiores, incluidos los humanos, del planeta “.

Ahora, yo he dicho y hecho algunas cosas bastante estúpidas en mi
tiempo, pero esto es difícil de superar. Usted no necesita la
inteligencia de un Richard Dawkins o incluso un Charles Darwin para
comprender que la esterilidad no es una gran ventaja selectiva a la
hora de la reproducción. Noten el fracaso regular que observamos en
parejas estériles en criar gran número de niños.

El caso de Shiva muestra claramente que si rechazamos el empirismo
basado en datos y evidencia como la base para la identificación y
solución de problemas, no nos queda nada más que una ideología vacía y
un mecanismo de crear de mitos autorreferenciales. De hecho, en muchas
áreas relacionadas, como la energía nuclear, el movimiento
ambientalista ha hecho ya mucho daño al planeta, así como ha ayudado a
crear conciencia con razón en otras áreas tales como la deforestación,
la contaminación y la pérdida de biodiversidad.

La ciencia nos dice hoy que la próxima era de la escasez ecológica se
extiende mucho más allá del calentamiento global. Si queremos
preservar una semblanza de la biodiversidad actual en este planeta hay
que reducir urgentemente la conversión de tierras agrícolas en bosques
y otras áreas sensibles.

Esta es la razón por la cual la agricultura orgánica es una ecológica
sin salida: es dramáticamente menos eficiente en términos de uso de la
tierra, por lo que probablemente conduce a tasas más altas de pérdida
de la biodiversidad en general. Tal vez los productores orgánicos
deben estar legalmente obligadas a especificar en sus etiquetas la
eficiencia global de uso de la tierra de sus productos. Estoy
totalmente a favor de etiquetar los alimentos cuando se trata de algo
importante que el consumidor debe tener el derecho a saber.

Por supuesto que la agricultura convencional tiene fallas ambientales
bien documentados e importante, con el más importante ejemplo el uso
masivo de fertilizantes agrícolas, que está destruyendo ríos y la
biología del océano alrededor del mundo. Pero la otra cara de esto es
que el uso extremadamente eficiente de la agricultura intensiva de la
tierra es de gran beneficio ecológico.

Por ejemplo, si hubiéramos tratado de producir todo el rendimiento de
hoy en día usando las tecnologías de 1960 – en otras palabras usando
agricultura orgánica – tendríamos que cultivar 3 millones de hectáreas
adicionales, dos veces el área de Sur Américas.

No podemos permitirnos el lujo de los sistemas agrícolas románticas
pero ineficaz como la agricultura orgánica, porque el planeta ya está
maximizado en términos del uso de tierra y agua. Por tanto, nuestra
única opción es aprender a hacer más con menos. Esto se conoce como la
intensificación sostenible – se trata de mejorar la eficiencia de
nuestros más escasos recursos ecológicos.

Pero recuerden, todo está cambiando. La demanda de alimentos aumentara
inevitablemente en el próximo medio siglo, debido a la doble presión
del crecimiento demográfico y el desarrollo económico. Tenemos que
aumentar de manera sostenible la producción de alimentos en al menos
un 100% para 2050 para alimentar a una población mundial cada vez más
grande y menos pobre.

Aquí es donde la eco-maltusianos tienden a aparecer, lo que ilustra
otro aspecto incómodo de la filosofía anti-GMO. Permítanme compartir
con ustedes una cita bastante reveladora que leí hace un par de
semanas en Yale 360, del escritor ambientalista estadounidense Paul
Greenberg, en la que se lamentaba de los supuestos errores del salmón
modificado genéticamente. Pero olvidence de los peces – cuando se
trata de seres humanos, dice lo siguiente:

“Si seguimos rompiendo las reglas de la naturaleza para que podamos
ofrecer más y más alimentos para una expansión abierta de los seres
humanos en el planeta, eventualmente algo tendrá que ceder. ¿Les
gustaría vivir en un mundo de 15 millones de personas? 20 mil
millones? A mi no. Y aunque es posible que quieran etiquetar mi
respuesta como ‘New Age-ish’, siento que los alimentos GE nos distrae
del verdadero problema de capacidad de carga del planeta. ”

Bueno, creo que llamar a estos sentimientos de la “New Age-ish” es
darles demasiado crédito. De hecho, yo los llamaría misántropos. Lo
que Greenberg parece sugerir aquí, como Paul Ehrlich hizo antes que
él, es que negemosalimentos a las personas que padecen hambre, con el
fin de evitar que críen más niños y contribuyan a la sobrepoblación.

Por suerte este maltusianismo moderno, además de ser inmoral, esta
factualmente incorrecto. En primer lugar, la población humana nunca va
a llegar a 20 mil millones. En vez, se predice un máximo de 9-10
millones y que luego disminuirá lentamente.

En segundo lugar, aunque ciertamente estamos en camino a 9 mil
millones de personas a mediados de siglo, la razón no es porque la
gente de los países pobres siguen teniendo demasiados hijos. La razón
principal es que los niños que nacen hoy tienen muchas más
probabilidades de sobrevivir, y se convierten en los padres también.

Es un hecho poco conocido que la tasa de fecundidad promedio mundial
se ha reducido a alrededor de 2.4, no muy por encima de reemplazo
natural de 2.1. Así que casi todo el aumento del crecimiento de la
población hasta el año 2050 vendrá de más niños que sobreviven hasta
la edad adulta.

Y eso es sin duda es algo bueno. Quiero que las tasas de mortalidad
infantil en los países en desarrollo continúen cayendo gracias a una
mejor atención sanitaria, el acceso al agua potable y el saneamiento,
y todos los otros beneficios que el mundo moderno puede y debe llevar
a todos.

Sin duda, como todos ustedes, yo también quiero ver el fin de la plaga
del hambre que hoy en día afecta a más personas en un sentido absoluto
que nunca antes en la historia. Sin duda, es una abominación que en el
2013 todos podemos ir a la cama cada noche sabiendo que otros 900
millones de personas padecen hambre.

Esta plaga afecta a los niños de manera desproporcionada – un tercio
de las muertes infantiles son atribuibles a la desnutrición. Entre los
que sobreviven, las deficiencias de nutrientes como hierro, zinc y
vitamina A puede conducir a deterioro cognitivo y otros problemas de
salud, lo que reduce las oportunidades de vida de un niño y de su todo
su futuro.

Es cierto que la gente tiene hambre no porque hay una escasez mundial
de alimentos en un sentido absoluto, sino porque son demasiado pobres
para permitirse el lujo de comer. Pero es peligroso sugerir la falacia
que debido a que el mundo en promedio tiene suficiente comida
deberíamos oponernos a los esfuerzos para mejorar la productividad
agrícola en los países con alta inseguridad alimentaria.

De hecho, probablemente la mejor manera para hacer frente a la pobreza
rural es garantizar que los agricultores de subsistencia en todo el
mundo disfruten de cosechas cada vez más fiables y productivas. Esto
les permitirá alimentar a sus propias familias y generar un excedente
para vender y proveer el beneficio a sus hijos de ir a la escuela.

Es la modificación genética el milagro que permitirá este logro? Por
supuesto que no. No se puede construir mejores carreteras o ahuyentar
a los funcionarios corruptos. Pero sin duda vale la pena intentar usar
las semillas que ofrecen mayores niveles de nutrición, que protegen la
planta resultante contra las plagas sin la necesidad de insumos
químicos caros, y que tienen una mayor capacidad de recuperación
rendimiento en años de sequía son menos.

Y la evidencia empírica hasta ahora da motivos para el optimismo. El
uso del algodón Bt en China ha demostrado que mejora drásticamente la
biodiversidad, a diferencia de los insecticidas de amplio espectro que
matan todo, plagas y depredadores por igual. La proteína Bt sólo
afecta a los insectos que perforan la cosecha, es completamente seguro
para nosotros, y ha llevado a una reducción de insecticidas de 60% en
China y el 40% en la India sobre el algodón.

La introducción de la berenjena Bt en la India, un proyecto que sé que
la gente aquí en Cornell lideró activamente, habría reducido
drásticamente intoxicaciones con insecticidas asociados a ese cultivo
también, de nos ser por el éxito los activistas anti-GMO en la India
en prevenir su uso.

India hoy parece encaramado en el filo de la navaja científica, con
cabilderos vociferantes empujando el tradicionalismo de la edad media
a punto de capturar de forma permanente toda la agenda política y
legal. Si tienen éxito, cientos de millones de indios en situación de
inseguridad alimentaria serán los perdedores.

En África también hay una multitud de organizaciones sin fines de
lucro financiadas por occidentales que, misteriosamente, dicen estar
protegiendo la biodiversidad al mantener cultivos mejorados
genéticamente permanentemente fuera del continente. En muchos países
africanos GMO están sujetos a la misma clase de prohibición de-facto
como es el caso en Europa, dejando a los agricultores pobres a merced
del cambio climático y los suelos agotados.

Sin embargo, un enfrentamiento es inminente, ya que algunas de las
iniciativas más interesantes en biotecnología se basan ahora en los
países africanos. La Fundación Bill y Melinda Gates está aportando
fondos sustanciales a estos esfuerzos – como el maíz mejorado para los
suelos más pobres de África, un proyecto que está tratando de
conseguir aumentos de rendimiento de 50%, incluso cuando los
fertilizantes no está disponible o el agricultor no puede permitirse
el lujo de comprarlos.

Hay también la colaboración público-privada llamada ‘Water Efficient
Maize for Africa’, utilizando la biotecnología para producir maíz
tolerante a la sequía específicamente para los pequeños agricultores
africanos que se enfrentan a los retos del cambio climático. Hay arroz
C4, con el objetivo de mejorar la capacidad fotosintética de arroz y
aumentar así considerablemente los rendimientos.

Otro proyecto financiado por Gates, se basa en el John Innes Centre en
el Reino Unido y tiene como objetivo para el año 2017 tener cultivos
de cereales que fijan su propio nitrógeno disponible para los
agricultores en el África sub-sahariana. La lista es interminable: hay
bananos de cocción biofortificadas en el este de África, y la yuca
enriquecida con hierro, proteínas y vitamina A en Nigeria y en otros
lugares.

Todavía no he terminado! Hay resistencia a la enfermedad de la raya
marrón de la yuca, que actualmente está extendiendo rápidamente y
amenaza el cultivo básico de dos de cada cinco personas en el África
subsahariana.

Y, por supuesto, la tecnología transgénica se centró en conferir
resistencia a la roya del trigo a nivel molecular para atajar la
amenaza de una pandemia mundial que de otro modo podría poner en
peligro uno de los principales alimentos básicos de la humanidad.

Pero si los activistas se salen con las suyas, ninguna de estas
semillas mejoradas saldran del laboratorio. Y esto me lleva, a modo de
conclusión, a discutir la naturaleza esencialmente autoritaria del
proyecto anti-GMO.

Todos estos activistas, sorprendentemente pocos de los cuales son a su
vez los pequeños agricultores en África o la India, dicen saber
exactamente qué semillas los agricultores de los países en desarrollo
se les debe permitir plantar. Los que no haya sido aprobado
ideológicamente por estos defensores autoproclamados se debe prohibir
para siempre.

La ironía aquí es que los activistas predominantemente de izquierdas,
que supuestamente están tan preocupados por el poder corporativo,
están decididos a negar el derecho a elegir a las personas con menos
poder en el mundo – los agricultores de subsistencia en los países en
desarrollo. De hecho, esto es más que una ironía – es una crueldad. Y
es una crueldad que debe detenerse y parar ahora.

HG Wells es a menudo citado diciendo que la civilización es una
carrera entre la educación y la catástrofe. El escritor de The New
Yorker Michael Specter, quien escribió un gran libro sobre los
movimientos anti-ciencia llamada ‘Denialism’, actualiza esto,
escribiendo que la civilización es una carrera entre la innovación y
la catástrofe.

Esto es, sin duda más cierto hoy que nunca, cuando la civilización
está realmente amenazada por un choque de las dos catástrofes del
cambio climático y la escasez ecológica con mucho demanda en aumento
de alimentos de una población más grande y menos pobre.

La solución es la misma que siempre fue – la innovación – la capacidad
exclusivamente humana para producir nuevas herramientas que ha salvado
a nuestra especie muchas veces ante colapsos maltusiana, aparentemente
inevitable . Por lo tanto, si rechazamos la innovación ahora haremos
la catástrofe no sólo probable, pero probablemente inevitable.

De hecho, ésta fue la advertencia que el gran Norman Borlaug nos dejó
antes de morir. Citando:

“Si los detractores se las arreglan y paran la biotecnología agrícola,
en realidad podrían precipitar las hambrunas y la crisis de la
biodiversidad mundial que ellos mismos han estado prediciendo desde
hace casi 40 años.”

Al final, la única manera en que las teorías de conspiración mueren es
porque más y más personas comienzan a despertar a la realidad y las
rechazan. Entonces, tal vez se llega a un punto de inflexión en el
cual lo que fue una vez recibido como sabiduría se le ve como la
tonterías que siempre fue.

Creo que – espero – que estamos cerca de ese punto de inflexión hoy. Y
ahora, con sólo un pequeño empujón extra, todos podemos participar en
enviar la negación anit-GMO al basurero de la historia en donde
pertenece.

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